El tratamiento cerámico consiste en una serie de pasos de corrección o mejora, que será suave o intensa según el estado de la pintura y que culmina con la aplicación de una capa cerámica, conocida como vidrio líquido, con el objetivo de que tu vehículo brille más, se pueda limpiar facilmente y esté protegido por años.
El recubrimiento cerámico se vinculará con la pintura de tu vehículo a través de un enlace químico, dandole propiedades hidrofóbicas, de repelencia a la suciedad y a contaminantes, además de una protección contra micro-rayas, y resistencia a manchas de residuos de paloma y rayos UV que opacan la pintura con el tiempo.